El día después
de una balacera que dejó a una persona muerta y cuatro heridos en Greenfield varios
niños jugaban ¡a los balazos! en el parque aledaño a la biblioteca pública
donde doy clases.
Realmente molesto
con esta imagen, salí a hablar con ellos.
-No son de
verdad (las pistolas) me dijeron. ¿Porqué no buscan otro tipo de juego? Les pregunté.
- La
escuela está cerrada, la biblioteca está cerrada, nuestros papás están
trabajando. ¿Nos dejas jugar videojuegos en tus computadoras?
Al final de
toda esta situación me quedé con algunas preguntas.
¿Podemos
hacer más quieres estamos trabajando en la educación para darles más opciones a
estos niños?
¿Cómo
podemos evitar la cultura de la violencia? ¿Podrían las compañías que emplean a
sus padres pagar a instructores que proporciones actividades extra escolares?
No quiero
pensar que estos niños terminen engrosando las filas de las pandillas.
